Roberto Rodríguez
Coach de Emociones

PENSAMIENTOS & notAs
Eres un fracasado emocionalmente y te da miedo reconocerlo.
Mira, es simple, el modelo educativo de tus padres y de tus maestros estuvo basado en evitar el fracaso. Desde niños aprendimos a reprimirlo y cuando te sientes fracasado en el amor, en el aspecto económico, social, educativo, emocional como lo quieras llamar, no sabes gestionarlo.
Las emociones negativas cumplen una función importante, nos muestran que estamos ante el hecho de que algo no va bien en nuestras vidas. Si aparecen es por algo, es para decirnos algo, por eso producen malestar físico.
Los músculos se tensan como forma natural que tiene tu cuerpo para protegerte de heridas, sufrimiento y dolor. Esa tensión que se produce producto de rabia, enfado, miedo, angustia, inquietud, tristeza, con la que el cuerpo intenta protegerte te produce migraña, dolor de espalda y cuello, hipertensión, problemas digestivos, alteración del sueño, irritabilidad, tristeza y miles de cosas más...
Por eso debemos hacer una pausa para obligarnos a mirar en nuestro interior, si armonizamos las emociones negativas tal cual como lo hacemos con las emociones positivas pronto ese dialogo interno cambiará.
Las organizaciones de hoy tienen una única oportunidad para atraer y retener el talento humano y el tema tabú de las emociones lamentablemente no es un asunto que se trata, hoy día, en los escritorios de muchos ejecutivos en las empresas colombianas.
Altos ejecutivos buscan un coach que les permita entender sus emociones, eliminar creencias que limiten el desarrollo para así transformarlo en recursos que aumenten las posibilidades para alcanzar el éxito como líderes de su organización.
Este no es un tema banal, endilgado únicamente a las mujeres. Este tema supura por sus públicos internos y proyecta toxicidad dentro y fuera de la organización.
Escuchen bien, el capital humano que trabaja en condiciones de estrés asociado al desempeño, ansiedad por los nuevos modelos de contratación, incertidumbre por la tercerización laboral, miedo que se siente de comunicar la falta de capacitación ya que se puede perder el trabajo, entre muchas otras emociones negativas, son caldo de cultivo para una baja productividad, niveles altos de rotación que mantienen a la organización en una búsqueda que no tiene fin.
Las emociones negativas afectan las habilidad de mantener la concentración, atacan la creatividad y desconectan al individuo de sus labores.
Pero el asunto de las emociones, va más allá, no es sólo condición inherente de la organización. El ser humano imbuido en la sociedad de consumo, la presión social, problemas familiares, entre otros mil detonantes de emociones negativas y creencias limitantes son la inevitable realidad que hay que comprender de nuestro talento humano como realidad de la vida de la entidad.
La pregunta es para ustedes señores gerentes, dónde está la cultura de reconocimiento. Están las organizaciones dispuestas a afrontar el desarrollo emocional de sus colaboradores, entendiendo la cultura de crecimiento de su talento humano, como una herramienta valiosa de desarrollo estratégico y financiero.